Para qué sirven las aguas termales

Beneficios de las aguas termales

Las aguas termales ofrecen una gran variedad de beneficios para los seres humanos. Esto se debe principalmente a dos factores:

  • al hecho de que son aguas naturalmente calientes,
  • y a su composición química, ya que contienen distintos minerales. Por eso muchas veces se las denomina “aguas mineromedicinales”.

Justamente por esta razón —y esto es importante tenerlo en cuenta— no todas las aguas termales tienen los mismos efectos en el cuerpo humano. Cada terma puede tener propiedades diferentes según la composición del agua. Por eso conviene informarse previamente sobre cuáles son sus características (y también sus posibles contraindicaciones), especialmente si se busca aliviar alguna dolencia o problema de salud.

En Uruguay, destinos termales como Daymán, Arapey, Guaviyú o Almirón son muy visitados tanto por quienes buscan relajarse y recrearse como por quienes desean aprovechar los posibles beneficios del agua termal.

En este artículo nos vamos a concentrar especialmente en los beneficios que, en general, se asocian al calor de las aguas termales. En otros artículos de nuestro portal también abordamos:

  • cómo las aguas termales, gracias a la presencia de determinados minerales, pueden aportar beneficios para distintas afecciones (Termas y Salud);
  • y cuáles son los cuidados que conviene tener en cuenta y los posibles riesgos (Desventajas y Riesgos).

Los beneficios asociados al calor del agua

Uno de los beneficios más conocidos de las aguas termales es la relajación y la sensación de bienestar que se experimenta al sumergirse en agua caliente. El calor ayuda a relajar los músculos, disminuir el estrés y aflojar las tensiones acumuladas, favoreciendo además un mejor descanso y una mejor calidad del sueño.

Si a esto se le suma la posibilidad de alternar baños en agua caliente con baños en agua fría, el contraste entre frío y calor provoca que los vasos sanguíneos se contraigan y se dilaten de forma sucesiva, estimulando la circulación sanguínea. Este contraste también puede contribuir a relajar los músculos.

Por otra parte, al favorecer la transpiración, el agua termal puede ayudar al organismo a eliminar toxinas.

La temperatura elevada del agua produce además una dilatación de los vasos sanguíneos, lo que mejora la circulación y facilita que los tejidos reciban más oxígeno y nutrientes.

Asimismo, el agua caliente puede ayudar a aliviar dolores y molestias asociados a afecciones como la artritis, la osteoartritis o la fibromialgia.