¿Cuándo un agua es termal?

Varias veces habremos escuchado alguien, volviendo de un lugar termal, diciendo “esas no son termas”!

En este breve artículo, buscamos dilucidar cuando un agua es termal, cuando no lo es.

Pero primeramente, para saber si un agua es termal o no, veamos cómo se forman las aguas termales

Cómo se forma el agua termal

Las aguas termales son aguas que provienen del interior de la corteza terrestre y que llegan a la superficie con una temperatura al menos 10 °C superior a la temperatura ambiente del lugar.

El proceso comienza cuando aguas superficiales —principalmente agua de lluvia— se infiltran en el suelo a través de capas permeables de roca o por fracturas naturales. Estas aguas descienden a grandes profundidades, donde la temperatura de la corteza terrestre es más elevada, y allí se van calentando antes de iniciar su camino de regreso hacia la superficie.

En ese recorrido se forma lo que se conoce como un acuífero, una reserva subterránea de agua que, por el principio de los vasos comunicantes, puede volver a emerger de manera natural o mediante una perforación.

En zonas no volcánicas, como el Uruguay, el calentamiento del agua se explica por el gradiente geotérmico natural, que implica un aumento aproximado de 30 a 33 °C cada 1000 metros de profundidad. Es decir, no hace falta actividad volcánica para que existan aguas termales.

Si bien la mayoría de las aguas termales contienen minerales disueltos, lo que define que un agua sea termal es su temperatura, no su composición química.

Es cierto que el agua caliente tiene mayor capacidad para disolver minerales de las rocas por las que circula, por eso muchas aguas termales son también mineromedicinales. Pero no todas lo son, y una cosa no depende necesariamente de la otra. De hecho, muchas aguas potables provienen de perforaciones profundas y no son termales.

El ciclo completo de infiltración, calentamiento y surgencia del agua puede llevar cientos o incluso miles de años, y durante ese tiempo el agua se va enriqueciendo con los minerales del subsuelo.

En muchas termas del mundo, el agua termal surge naturalmente a la superficie. Pero en otras, como ocurre en la mayor parte del Uruguay, fue necesario realizar perforaciones de cierta profundidad para acceder al agua termal.

Esto no significa que las aguas obtenidas por perforación sean de menor calidad. Simplemente responde a las características geológicas de la región. En el caso uruguayo, muchas termas están asociadas al Acuífero Guaraní, uno de los reservorios de agua subterránea más importantes del mundo.

En zonas volcánicas suele haber mayor variedad de minerales debido al tipo de rocas presentes. En cambio, en regiones de rocas sedimentarias, como gran parte del territorio uruguayo, la composición mineral suele ser más simple, aunque igualmente valiosa desde el punto de vista terapéutico y recreativo.

Caudal, sostenibilidad y uso responsable

Además de las termas hoy conocidas, en otros lugares puede haber afloramientos termales o “manifestaciones termales”, pero que no llegan a transformarse en complejos termales porque o bien no alcanzan la temperatura adecuada o no tienen el caudal suficiente.

El caudal depende de varios factores: de la cantidad de agua que se infiltra, de la extensión del acuífero y de la capacidad de las rocas para transportar el agua. En general, los períodos de sequía no afectan de forma inmediata a las termas, ya que el agua que emerge hoy se infiltró hace muchísimo tiempo.

Lo que sí puede generar problemas es la sobreexplotación. Si se perforan muchos pozos en un mismo acuífero sin una regulación adecuada, y se extrae más agua de la que se repone naturalmente, el sistema puede verse afectado a largo plazo.

No todas las termas son iguales

En algunos complejos existen distintas surgencias con diferentes composiciones químicas, lo que les da un valor especial. Por eso, hay grandes diferencias entre unas termas y otras.

Si el objetivo de la visita es terapéutico, conviene informarse previamente sobre qué tipo de agua es más adecuada para cada dolencia. Es importante aclarar que las propiedades curativas no son un requisito para que un agua sea termal. Muchas termas ofrecen principalmente bienestar, relajación y descanso, algo similar a lo que ocurre en los spas.

¿Qué tener en cuenta al elegir unas termas?

Al planificar una visita a un complejo termal, especialmente en invierno, es recomendable averiguar:

  • La temperatura del agua en las piscinas.
  • A qué temperatura surge el agua y si se utiliza algún sistema de calentamiento adicional.
  • Qué minerales contiene el agua y para qué dolencias está recomendada, en caso de buscar un fin terapéutico.