Como sabemos, el calor de las aguas termales proviene de las capas internas de la Tierra, y en algunos casos pueden alcanzar temperaturas muy elevadas, incluso superiores a los 100 °C. A diferencia del agua común —que suele definirse como incolora, inodora e insípida—, las aguas termales pueden presentar olor, color o sabor debido a su contenido mineral.
También es importante tener en cuenta que no todas las aguas termales son aptas para el consumo humano. Algunas pueden ser demasiado calientes o tener una composición química que no resulta adecuada.
Las aguas termales pueden clasificarse de distintas formas:
- Por su origen
- Por su temperatura
- Por su composición química o los minerales que encierran
Según su origen
De acuerdo a su origen, las aguas termales pueden encontrarse tanto en zonas volcánicas como en zonas no volcánicas.
Según cómo y dónde se generen, se distinguen principalmente dos tipos:
Aguas telúricas: Se originan por el calor interno de la Tierra. Su caudal puede variar a lo largo del año, ya que dependen de la infiltración del agua de lluvia que se filtra por gravedad hacia capas más profundas, donde se calienta. En general, contienen menor cantidad de minerales que las aguas magmáticas. Suelen presentar bicarbonatos, cloruros y sales de calcio.
Las aguas termales uruguayas suelen ser telúricas.
Aguas magmáticas: Tienen una temperatura más elevada y están asociadas a zonas volcánicas. El calor proviene del magma, que calienta las aguas subterráneas. Debido a las altas temperaturas y al tipo de rocas, estas aguas suelen tener una mayor concentración y variedad de minerales. En algunos casos, pueden manifestarse en forma de vapores o fumarolas.
En regiones volcánicas, la principal fuente de calor son las cámaras magmáticas, lo que favorece una mayor riqueza mineral en las aguas.
Según su temperatura
Dependiendo de la temperatura, las aguas termales se pueden clasificar en:
- Aguas frías: menos de 20 °C
- Aguas hipotermales: entre 20 °C y 35 °C
- Aguas mesotermales o calientes: entre 35 °C y 45 °C
- Aguas hipertermales: entre 45 °C y 100 °C
- Aguas supertermales: entre 100 °C y 150 °C
Según la cantidad de minerales
También pueden clasificarse de acuerdo a la cantidad de minerales disueltos:
- Aguas minerales: entre 1 y 1,5 gr/l
- Aguas de mineralización media: entre 0,2 y 1,0 gr/l
- Aguas oligominerales: menos de 0,2 gr/l
Además, otro factor importante es el pH, que indica el nivel de acidez o alcalinidad del agua.
Según su composición mineral
Las aguas termales también se diferencian por los minerales predominantes:
Aguas ferruginosas: Contienen hierro. Son utilizadas en casos de anemia, ayudan a mejorar la oxigenación y pueden ser beneficiosas para ciertas afecciones hepáticas.
Aguas cloruradas: Ricas en cloro, estimulan funciones del organismo, favorecen la digestión y pueden ayudar en problemas reumáticos, dermatológicos y respiratorios. También contribuyen a la relajación muscular.
Aguas sulfuradas y sulfurosas: Contienen azufre y son muy utilizadas en tratamientos terapéuticos. Tienen propiedades antiinflamatorias y desintoxicantes. Son recomendadas para afecciones de la piel como psoriasis o dermatitis, y ayudan a mejorar su hidratación y cicatrización.
Aguas sulfatadas: Además de azufre, pueden contener sodio, calcio, magnesio o cloro. Se utilizan con fines terapéuticos variados.
Aguas bicarbonatadas: Ricas en bicarbonatos, suelen ser alcalinas. Se utilizan para aliviar problemas digestivos, especialmente la acidez gástrica, y también pueden contribuir a mejorar la circulación.